2010/11/24

La crisis y otras cosas.

Estamos en crisis, como todo el mundo sabe. Lo oímos por todas partes: prensa, radio, televisión, ascensor, metro, trabajo el que lo tiene ... Y lo peor es que todo el mundo se queja, pero nadie se plantea nada. La sociedad se ha convertido, mejor dicho, nos hemos convertido en una cuadrilla de quejicas llorones y envidiosos. Sí, envidiosos. 

Leo distintas noticias relacionadas con la economía y todas me llevan a la misma conclusión.

Hoy a la mañana leo que en Irlanda van a nacionalizar bancos. Es una vieja receta, sobre todo para la derecha: cuando las cosas van bien, hay que privatizar las empresas públicas para que lo que son servicios a garantizar se transformen en beneficios para cuentas privadas: PRIVATIZAR LOS BENEFICIOS. Ahora bien, cuando ciertas empresas privadas tienen problemas, entonces se defiende sin ningún tipo de rubor la intervención del estado en la economía: SOCIALIZAR LAS PÉRDIDAS.

¿No habíamos quedado que el mercado había de ser libre? ¿No habíamos quedado que el socialismo había fracasado? No lo entiendo (en realidad sí, pero es de una caradura absoluta).

Otra noticia: la huelga de los trabajadores de Veolia (concesionaria de los autobuses municipales). El punto de partida es la adjudicación del servicio a una empresa que hace una oferta con un precio muy inferior a la anterior. Evidentemente, se lleva la adjudicación. A los pocos meses surgen los problemas laborales, habiendo reivindicaciones de todos los tipos: desde las económicas hasta las relacionadas con el mantenimiento de los autobuses. La falta de acuerdo para un nuevo convenio colectivo deriva en una huelga. Tras varios días, las dos partes se someten a un mediador que dicte un laudo y ... oh, sorpresa! parece ser que el laudo da algo de razón a los trabajadores. Entre otras cosas dicta una subida del sueldo del IPC más el 1,5%. 
Mi sorpresa, indignación, desencanto ... llega cuando me leo comentarios acerca de la situación en los que, en vez de alegrarse por el éxito de la pelea de los trabajadores y tomarlo como ejemplo, sólo se les critica: "esto lo pagaremos los demás, vaya morro, en estos tiempos con la que está callendo ..."
Envidia pura y dura. Sociedad infantilizada.

Mi aitite era un gran conversador, con una gran memoria, muy descriptivo a la hora de contar historias. Me gustaba mucho escucharle. Una de las cosas que tengo grabada en mi memoria era cómo describía la situación de desamparo que tenían en su juventud el día que no tenían trabajo. No había ningún tipo de protección social y, cuando no se trabajaba, no había dinero. Quizás el no tener nada material que perder era lo que posibilitaba una mayor movilización ante las injusticias. Aquéllas sí eran crisis o, como decía el jesuita Jon Sobrino hace unos días en una entrevista, crisis es lo que hay en el Chad, o Somalia, o toda África, o ... 

Pero lo que no deberíamos perder es la capacidad de pensar, y ser críticos, y movilizarnos cuando haga falta, y no tener envidia de los logros del vecino y ... 

Para acabar, un poco de música. Nos vamos a 1985, con The Men They Couldn't Hang. La canción se llama "Ghosts of Cable Street", y trata sobre la llamada Batalla de Cable Street. Tuvo lugar el 4 de octubre de 1936 y se enfrentaron la policía metropolitana, que vigilaba una marcha de la Unión Británica de Fascistas, y grupos anti-fascistas, que incluían judíos, socialistas, anarquistas, irlandeses y grupos comunistas.